martes, 8 de septiembre de 2009

Librería Eterna Cadencia, comenta "Letra en la Sombra"

Letra en la sombra, o las razones de una lectura azarosa
Enero 13, 2009 de Eterna Cadencia
Por P.
Hay libros que terminan en mis manos por recomendación, o porque los nombra insistentemente la prensa, o porque me los regalan (¡pocos!: el karma del librero). Algunos los llevo porque son de un autor que me gusta, o que conozco y no leí. En fin, hay miles de motivos que pueden empujarme a que lea un libro.
Letra en la sombra, de Pablo Melicchio llegó a mis manos por otras razones, bastante más azarosas. Resulta que vi una foto que PZ colgó en 1000 palabras, un blog de experimentación fotográfica con libros, que me gusta. Se ve que la foto trabajó de alguna manera en mi inconsciente, ya que cuando ese mismo día encontré el libro en la mesa de la librería, lo levanté. Aclaro que también ayudó el hecho que soy un poco (bastante) obsesivo del orden, y que el libro sobresalía por sobre los demás. La pilita estaba más alta, y me hacía ruido. La emparejé, y para eso, tuve que tomar un ejemplar, que durante un rato jugó entre mis manos, hasta que por inercia, lo empecé a revisar.
No me llamó la atención el título, tampoco la A de la tapa, pero sí que perteneciera a Mondadori, sello al que le tengo confianza. Además, el libro es de un autor novel, con la particularidad que tiene casi 40 años, y me gusta leer operas primas. Desde la solapa se informa que Melicchio es psicólogo: me interesó la posibilidad de leer algo narrado desde una “cabeza psicológica”.
La cuestión es que me lo llevé, y me lo puse a leer, con mucho sueño, esa misma noche. Y, a pesar de que tenía dos piedras en cada párpado, leí de un tirón 100 páginas. Lo terminé al día siguiente.
El protagonista es un psicólogo que trabaja en un instituto de menores, pero que decide renunciar en pos de un sueño y por “El asunto” -un asunto, valga la redundancia, que es revelado en el final del libro-. Ese día, el psicólogo se encuentra con Mariano, ex paciente suyo de la cárcel, preso por robar libros, “profesión” que sigue llevando adelante ahora que está afuera. La relación “doctor-paciente” se restablece casi de manera automática y comienzan a encontrarse asiduamente.
Mariano le completa su vida desde que dejaron de verse, y a la vez el narrador nos cuenta la vida de Mariano antes de ingresar a la cárcel, y por supuesto, su estancia en la misma. La relación casi paternal que se establece a lo largo de los encuentros les sirve de sostén a ambos, uno para continuar su búsqueda -del Libro inhallable- y el otro para subsistir.
Es muy interesante como el autor nos “mete” en el instituto, la realidad se palpa en las páginas. Y, como toda realidad marginal, duele, sobre todo cuando le pasa a un chico que no merece estar donde está y que lo tratan como lo tratan.
La letra en la sombra me gustó mucho. En la solapa se avisa que el autor tiene dos novelas y un volumen de cuentos inéditos. Cuando los encuentre convertidos en libros, y como decía al principio, los voy a leer, pero esta vez por razones no azarosas.
Escrito en Lecturas Etiquetado 4 comentarios
4 comentarios
en Enero 13, 2009 a 2:37 pm pablo
Muy interesante tu recorte de la novela, y, como decía Cortazar, el azar sabe hacer muy bien las cosas. Confío en los hilos invisibles que unen lo que tienen que unir, como Mariano -el ladrón de libros- y el psicólogo. Mariano empujó al psicólogo al lugar de escritor y así se fue armando la novela y tejiendo la trama de muchas vidas como un efecto dominó…Un abrazo

No hay comentarios:

Publicar un comentario