martes, 6 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Ministerio de Cultura, presentación de antología 12 narradores 2009, edic. bilingue, incluye "Letra en la sombra".
http://cultura.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/al_dia/frankfurt_09.php?menu_id=20277
lunes, 28 de septiembre de 2009
Letra en la sombra en la feria del libro de Frankfurt, traducción el inglés en antología 12 narradores 2009
http://www.hostnews.com.ar/despachos.asp?cod_des=5600&ID_Seccion=114
"Letra en la sombra" va a la feria de libro de Frankfurt en edición bilingue.
http://www.buenosaires.gov.ar/noticias/?modulo=ver&idioma=es&item_id=3&contenido_id=44474
lunes, 21 de septiembre de 2009
Reportaje (audio) Feria del Libro de Uruguay (Radio Uruguay)
http://www.sodre.gub.uy.asp1-4.websitetestlink.com/Sodre/Sodre/Servicios/RadiodifusiónNacionalSodre/Radiosyservicios/Uruguay1050AM/Programación/Efectomariposa/tabid/119/Default.aspx?idNoticia=4790
sábado, 19 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
martes, 15 de septiembre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
Radio Uruguay, Programa "Efecto Mariposa" Reportajed esde la feria del libro de Uruguay
03 septiembre 2009
"Letra en la sombra", novela de Pablo Melicchio
Más que un simple robo
El autor de la novela Letra en la sombra, el argentino Pablo Melicchio, explicó en Efecto Mariposa su experiencia personal en el trabajo como psicólogo con un menor que robaba libros en Buenos Aires y porqué resolvió trasladar esa experiencia a una novela.
Según dijo, hace 10 años, a raíz de su trabajo profesional como psicólogo, tomó contacto con un menor de edad que robaba libros en la calle Rivadavia para comercializarlos en tiendas de libros usados.El protagonista de la novela es un psicólogo que trabaja en un instituto de menores, pero que decide renunciar en pos de un sueño. Ese día, el psicólogo se encuentra con Mariano, ex paciente suyo de la cárcel, preso por robar libros, "profesión" que sigue llevando adelante ahora que está afuera. La relación "doctor-paciente" se restablece casi de manera automática y comienzan a encontrarse asiduamente en la novela.Melicchio nació en Buenos Aires en 1969. Vive en Castelar. Es psicólogo de la Universidad de Buenos Aires. Su trabajo inicial se centró en jóvenes en riesgo social. Publicó libros en colaboración sobre violencia escolar. Forma parte de un grupo de escritores de Haiku. Originalmente, el libro se iba a llamar El ladrón de libros.(Escuche la entrevista. 22´43´´)
Librería Eterna Cadencia, comenta "Letra en la Sombra"
Letra en la sombra, o las razones de una lectura azarosa
Enero 13, 2009 de Eterna Cadencia
Por P.
Hay libros que terminan en mis manos por recomendación, o porque los nombra insistentemente la prensa, o porque me los regalan (¡pocos!: el karma del librero). Algunos los llevo porque son de un autor que me gusta, o que conozco y no leí. En fin, hay miles de motivos que pueden empujarme a que lea un libro.
Letra en la sombra, de Pablo Melicchio llegó a mis manos por otras razones, bastante más azarosas. Resulta que vi una foto que PZ colgó en 1000 palabras, un blog de experimentación fotográfica con libros, que me gusta. Se ve que la foto trabajó de alguna manera en mi inconsciente, ya que cuando ese mismo día encontré el libro en la mesa de la librería, lo levanté. Aclaro que también ayudó el hecho que soy un poco (bastante) obsesivo del orden, y que el libro sobresalía por sobre los demás. La pilita estaba más alta, y me hacía ruido. La emparejé, y para eso, tuve que tomar un ejemplar, que durante un rato jugó entre mis manos, hasta que por inercia, lo empecé a revisar.
No me llamó la atención el título, tampoco la A de la tapa, pero sí que perteneciera a Mondadori, sello al que le tengo confianza. Además, el libro es de un autor novel, con la particularidad que tiene casi 40 años, y me gusta leer operas primas. Desde la solapa se informa que Melicchio es psicólogo: me interesó la posibilidad de leer algo narrado desde una “cabeza psicológica”.
La cuestión es que me lo llevé, y me lo puse a leer, con mucho sueño, esa misma noche. Y, a pesar de que tenía dos piedras en cada párpado, leí de un tirón 100 páginas. Lo terminé al día siguiente.
El protagonista es un psicólogo que trabaja en un instituto de menores, pero que decide renunciar en pos de un sueño y por “El asunto” -un asunto, valga la redundancia, que es revelado en el final del libro-. Ese día, el psicólogo se encuentra con Mariano, ex paciente suyo de la cárcel, preso por robar libros, “profesión” que sigue llevando adelante ahora que está afuera. La relación “doctor-paciente” se restablece casi de manera automática y comienzan a encontrarse asiduamente.
Mariano le completa su vida desde que dejaron de verse, y a la vez el narrador nos cuenta la vida de Mariano antes de ingresar a la cárcel, y por supuesto, su estancia en la misma. La relación casi paternal que se establece a lo largo de los encuentros les sirve de sostén a ambos, uno para continuar su búsqueda -del Libro inhallable- y el otro para subsistir.
Es muy interesante como el autor nos “mete” en el instituto, la realidad se palpa en las páginas. Y, como toda realidad marginal, duele, sobre todo cuando le pasa a un chico que no merece estar donde está y que lo tratan como lo tratan.
La letra en la sombra me gustó mucho. En la solapa se avisa que el autor tiene dos novelas y un volumen de cuentos inéditos. Cuando los encuentre convertidos en libros, y como decía al principio, los voy a leer, pero esta vez por razones no azarosas.
Escrito en Lecturas Etiquetado Pablo Melicchio 4 comentarios
4 comentarios
en Enero 13, 2009 a 2:37 pm pablo
Muy interesante tu recorte de la novela, y, como decía Cortazar, el azar sabe hacer muy bien las cosas. Confío en los hilos invisibles que unen lo que tienen que unir, como Mariano -el ladrón de libros- y el psicólogo. Mariano empujó al psicólogo al lugar de escritor y así se fue armando la novela y tejiendo la trama de muchas vidas como un efecto dominó…Un abrazo
Enero 13, 2009 de Eterna Cadencia
Por P.
Hay libros que terminan en mis manos por recomendación, o porque los nombra insistentemente la prensa, o porque me los regalan (¡pocos!: el karma del librero). Algunos los llevo porque son de un autor que me gusta, o que conozco y no leí. En fin, hay miles de motivos que pueden empujarme a que lea un libro.
Letra en la sombra, de Pablo Melicchio llegó a mis manos por otras razones, bastante más azarosas. Resulta que vi una foto que PZ colgó en 1000 palabras, un blog de experimentación fotográfica con libros, que me gusta. Se ve que la foto trabajó de alguna manera en mi inconsciente, ya que cuando ese mismo día encontré el libro en la mesa de la librería, lo levanté. Aclaro que también ayudó el hecho que soy un poco (bastante) obsesivo del orden, y que el libro sobresalía por sobre los demás. La pilita estaba más alta, y me hacía ruido. La emparejé, y para eso, tuve que tomar un ejemplar, que durante un rato jugó entre mis manos, hasta que por inercia, lo empecé a revisar.
No me llamó la atención el título, tampoco la A de la tapa, pero sí que perteneciera a Mondadori, sello al que le tengo confianza. Además, el libro es de un autor novel, con la particularidad que tiene casi 40 años, y me gusta leer operas primas. Desde la solapa se informa que Melicchio es psicólogo: me interesó la posibilidad de leer algo narrado desde una “cabeza psicológica”.
La cuestión es que me lo llevé, y me lo puse a leer, con mucho sueño, esa misma noche. Y, a pesar de que tenía dos piedras en cada párpado, leí de un tirón 100 páginas. Lo terminé al día siguiente.
El protagonista es un psicólogo que trabaja en un instituto de menores, pero que decide renunciar en pos de un sueño y por “El asunto” -un asunto, valga la redundancia, que es revelado en el final del libro-. Ese día, el psicólogo se encuentra con Mariano, ex paciente suyo de la cárcel, preso por robar libros, “profesión” que sigue llevando adelante ahora que está afuera. La relación “doctor-paciente” se restablece casi de manera automática y comienzan a encontrarse asiduamente.
Mariano le completa su vida desde que dejaron de verse, y a la vez el narrador nos cuenta la vida de Mariano antes de ingresar a la cárcel, y por supuesto, su estancia en la misma. La relación casi paternal que se establece a lo largo de los encuentros les sirve de sostén a ambos, uno para continuar su búsqueda -del Libro inhallable- y el otro para subsistir.
Es muy interesante como el autor nos “mete” en el instituto, la realidad se palpa en las páginas. Y, como toda realidad marginal, duele, sobre todo cuando le pasa a un chico que no merece estar donde está y que lo tratan como lo tratan.
La letra en la sombra me gustó mucho. En la solapa se avisa que el autor tiene dos novelas y un volumen de cuentos inéditos. Cuando los encuentre convertidos en libros, y como decía al principio, los voy a leer, pero esta vez por razones no azarosas.
Escrito en Lecturas Etiquetado Pablo Melicchio 4 comentarios
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en Enero 13, 2009 a 2:37 pm pablo
Muy interesante tu recorte de la novela, y, como decía Cortazar, el azar sabe hacer muy bien las cosas. Confío en los hilos invisibles que unen lo que tienen que unir, como Mariano -el ladrón de libros- y el psicólogo. Mariano empujó al psicólogo al lugar de escritor y así se fue armando la novela y tejiendo la trama de muchas vidas como un efecto dominó…Un abrazo
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Los Asesinos Tímidos, comentan "Letra en la sombra"
LETRA EN LA SOMBRA (de Pablo Melicchio) por Edgardo Scott
LETRA EN LA SOMBRAde Pablo MelicchioMondadori, 2008por Edgardo Scott
Puede haber una lectura apresurada, sencilla y prejuiciosa de Letra en la sombra, de Pablo Melicchio; sería una lectura que tomara el título, las primeras páginas y los asideros del texto (biografía del autor, dedicatoria, citas, contratapa, editorial) y con eso armara una descripción fácil: se trata del libro de un psicólogo joven que ficcionaliza su experiencia, sobre todo su experiencia con pacientes presos, combinando la autoayuda o alguna enseñanza moral con la autobiografía. Esa lectura posible y no carente de mala intención, choca con un libro que obedece a otras reglas y tradiciones.
Si bien el personaje y narrador es un psicólogo que ha decidido dejar su trabajo en la cárcel y que, en el intervalo, antes de empezar a trabajar de otra cosa o retomar su profesión en otra área, se reencuentra con un expaciente, ladrón de libros, después de pasar las primeras páginas y al advertir que todavía faltan otras doscientas por delante, se empieza a atender y a sospechar otra cosa; una intención menos evidente, pero que sostiene al libro.
No hace mucho, Oliverio Coelho, publicó una novela elegante: Ida, la narración de un desamorado narcisista que se lanza a la ciudad, al espacio público hasta encontrar otra amarra, en el caso de Ida, otra mujer. Algo de eso hay en el libro de Melicchio, pero en una estructura más amplia y compleja. El narrador, el psicólogo cuenta: “Yo, acostumbrado, escuchaba, pero no era una pose, me hacía bien…” y uno empieza a advertir que, en los encuentros, en las “sesiones” callejeras con su expaciente, hay una necesidad que excede la buena voluntad o el gesto altruista. El psicólogo necesita escuchar, mientras que el preso no necesita contar, aunque cuente. No es, en la novela de Melicchio, el psicólogo el que ayuda al paciente sino al revés: el paciente ayuda, contiene al psicólogo, despojado, momentáneamente de su oficio. De hecho, esta línea tiene una resolución que coincide con el final de la novela y que, como creo que los buenos libros, las buenas ficciones no se sostienen por un remate, voy a contarlo: el ladrón muere, al igual que su hermano; no ha habido intervención terapéutica exitosa mientras que el psicólogo termina como empezó: sin nombre, perplejo, vago, indeciso, ligeramente angustiado ante el mundo.
Marx decía que el hombre sin trabajo no tiene fin. El psicólogo de Melicchio, salvo en las sesiones callejeras con el ladrón, parece sufrir un poco de eso, y deriva en actividades y escenas solitarias, caracterizadas por un clima onírico (ya sea en forma de visión, de pesadilla o de delirio) y un temperamento de gran languidez. Revive, logra cierta consistencia, cuando se encuentra con las peripecias del ladrón, y le puede decir, le puede entregar las fórmulas de lo que sabe, de aquello que le han enseñado los libros y los profesores universitarios.
El libro de Melicchio deja otros guiños a la vista: la literatura japonesa, Pessoa, la prosa poética. Es en ellos y no en las crónicas desde la cárcel, puestas más al servicio del verosímil literario que de la información, donde puede hallarse el eje de la novela. A medida que la novela progresa, va igualando a los personajes, genera la impresión de dos desamparados, dos mendigos un tanto líricos, a la intemperie y con pocas coordenadas vitales. Pero también hay diferencias irreversibles: el psicólogo tiene una casa para él solo, varios libros (que puede comprar), discos, y seguramente, una indemnización o una caja de ahorro. El otro no. No por otra cosa, él sobrevive, y el otro muere. Después de los encuentros, el psicólogo puede regresar a su acuario, el otro, en cambio, empieza su ardua y riesgosa jornada.Otro rasgo elogiable de la novela es su ambición narrativa. En tiempos donde sobra la escritura, el lenguaje más llano y las tramas más directas, la novela de Melicchio trae un eco de la gran novela rusa: muchos detalles, muchos personajes secundarios, muchas historias, varios e importantes temas; no ahorra, no economiza, gasta, apuesta mucho.
Letra en la sombra, primera novela de Pablo Melicchio, es uno de esos libros donde uno espera otra obra de ese autor, porque intuye que puede haber un proyecto narrativo interesante, del que ese libro es la punta del iceberg.
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Los Asesinos Tímidos
"Letra en la sombra", nota periódico
PSICÓLOGO Y PACIENTE PROTAGONISTAS DE UNA NOVELA
«Letra en la sombra»
Pablo Melicchio con su libro «Letra en la sombra»
Pablo Melicchio es psicólogo de profesión y escritor por vocación. Nacido en Ciudadela, tiene consultorio en la localidad desde hace 15 años y atiende también en Morón.
Durante un período prolongado ejerció su trabajo en institutos de menores o «cárceles» de menores según el criterio de cada uno. En uno de ellos, el Instituto Manuel Rocca de Capital Federal, atendió durante unos meses a un joven recluido allí por ser «ladrón de libros». Mariano robaba en las librerías y luego vendía los textos en las compra venta de usados.
Unos tres años después el propio Pablo se encuentra en la feria que se ubica en la plazoleta de Primera Junta curioseando en los puestos de libros cuando alguien de muy mal aspecto lo llama por su nombre. Tarda en reconocerlo. Es Mariano. Convertido en un habitante de la calle ha vuelto a su antiguo «oficio».
Este encuentro sucedido en la vida real, lleva a Pablo Melicchio a escribir «Letra en la sombra», una novela en la que él y su paciente se convierten en los protagonistas de una historia que recorre un doble camino.
Por un lado es el camino de un joven marginal. El autor aprovecha las circunstancias de Mariano para poner sobre el tapete todas las deficiencias de las institutos de menores y de una sociedad que pretende a través de estos lugares sacarse de encima a los jóvenes marginales. Una sociedad que los engendra y que después les da la espalda aún cuando se ponga la máscara de que busca su recuperación y reinserción. Una profunda reflexión en torno al significado de la libertad.
Por otro lado el texto transita el camino del propio autor, el de su búsqueda del sentido de la vida. Los sueños, como no podía ser de otra manera en un libro escrito por un psicólogo, tienen un rol central. Y el último de ellos es muy revelador. Un sueño que habla del «libro inhallable», el que tal vez buscaba el día del encuentro en Primera Junta, y dice de él: «está dentro de tu ser, es el que nunca terminarás de escribir, por lo tanto es el que nadie te puede robar. Ese libro existe y no, es el motor de tu búsqueda, el que te va a soplar la letra. Toda escritura será su sombra, su representación y el impulso para que puedas seguir escribiendo a pesar del dolor».
Sin embargo Mariano, especialista en el tema, consiguió al menos a partir de la abrupta e inesperada reaparición en la vida de Pablo, robarle al autor algunos capítulos de ese libro que nunca podrá terminar de escribir, y así permitir que el público lo pueda conocer.
Luis Chitarroni, editor de Sudamericana, tiene mucho que ver con que la novela haya llegado a las librerías. Desde que vio los primeros borradores del texto tuvo mucha confianza en la propuesta y confió de manera decidida en las posibilidades de este novel escritor, en la originalidad y fuerza de su relato.
Una muy buena novela que vale la pena buscar en las principales librerías.
«Letra en la sombra»
Pablo Melicchio con su libro «Letra en la sombra»
Pablo Melicchio es psicólogo de profesión y escritor por vocación. Nacido en Ciudadela, tiene consultorio en la localidad desde hace 15 años y atiende también en Morón.
Durante un período prolongado ejerció su trabajo en institutos de menores o «cárceles» de menores según el criterio de cada uno. En uno de ellos, el Instituto Manuel Rocca de Capital Federal, atendió durante unos meses a un joven recluido allí por ser «ladrón de libros». Mariano robaba en las librerías y luego vendía los textos en las compra venta de usados.
Unos tres años después el propio Pablo se encuentra en la feria que se ubica en la plazoleta de Primera Junta curioseando en los puestos de libros cuando alguien de muy mal aspecto lo llama por su nombre. Tarda en reconocerlo. Es Mariano. Convertido en un habitante de la calle ha vuelto a su antiguo «oficio».
Este encuentro sucedido en la vida real, lleva a Pablo Melicchio a escribir «Letra en la sombra», una novela en la que él y su paciente se convierten en los protagonistas de una historia que recorre un doble camino.
Por un lado es el camino de un joven marginal. El autor aprovecha las circunstancias de Mariano para poner sobre el tapete todas las deficiencias de las institutos de menores y de una sociedad que pretende a través de estos lugares sacarse de encima a los jóvenes marginales. Una sociedad que los engendra y que después les da la espalda aún cuando se ponga la máscara de que busca su recuperación y reinserción. Una profunda reflexión en torno al significado de la libertad.
Por otro lado el texto transita el camino del propio autor, el de su búsqueda del sentido de la vida. Los sueños, como no podía ser de otra manera en un libro escrito por un psicólogo, tienen un rol central. Y el último de ellos es muy revelador. Un sueño que habla del «libro inhallable», el que tal vez buscaba el día del encuentro en Primera Junta, y dice de él: «está dentro de tu ser, es el que nunca terminarás de escribir, por lo tanto es el que nadie te puede robar. Ese libro existe y no, es el motor de tu búsqueda, el que te va a soplar la letra. Toda escritura será su sombra, su representación y el impulso para que puedas seguir escribiendo a pesar del dolor».
Sin embargo Mariano, especialista en el tema, consiguió al menos a partir de la abrupta e inesperada reaparición en la vida de Pablo, robarle al autor algunos capítulos de ese libro que nunca podrá terminar de escribir, y así permitir que el público lo pueda conocer.
Luis Chitarroni, editor de Sudamericana, tiene mucho que ver con que la novela haya llegado a las librerías. Desde que vio los primeros borradores del texto tuvo mucha confianza en la propuesta y confió de manera decidida en las posibilidades de este novel escritor, en la originalidad y fuerza de su relato.
Una muy buena novela que vale la pena buscar en las principales librerías.
LETRA EN LA SOMBRA
Nota que me hizo Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-15050-2009-08-25.html
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